Patrimonio
Molino de San Fernando
Para conocer este patrimonio industrial carpeño nos remontamos a la figura de Fernando de Silva Álvarez de Toledo, Duque de Alba, siguiendo el proyecto del maestro arquitecto Gonzalo Rabanales. En su origen funcionó como un molino aceitero, conocido tanto por el nombre del santo de la onomástica del duque como por el apelativo de “molino de los Duques”. Situado extramuros, acabó siendo demolido, aunque la Casa de Alba levantó posteriormente otro molino con el mismo nombre en la hacienda Buenavista.
La fachada principal, conservada en la actualidad, es un magnífico ejemplo de arquitectura rural barroca de la zona. El uso predominante de piedra molinaza le confiere una apariencia robusta y monumental. Aunque el edificio parece resistir imperturbable al paso del tiempo, numerosos detalles revelan el esmero en su conservación: el escudo, los bloques de granito en la base, las jambas restauradas o las almenas cuidadosamente reparadas.